El Agustín "Coruco" Díaz: el estadio que pertenece a la historia de su pueblo
Prensa Oficial — 13 de septiembre de 2026
Hay estadios que se construyen para un equipo. Y hay equipos, pueblos y generaciones enteras que terminan construyendo la historia de un estadio.
El Agustín "Coruco" Díaz pertenece a esa segunda categoría.
No es solamente una cancha de futbol en el centro de Zacatepec. No son solamente concreto, gradas, vestidores y miles de asientos.
El Coruco es memoria.
Es identidad.
Es el lugar donde durante generaciones miles de familias aprendieron lo que significaba ser cañero.
Y para entender por qué este estadio tiene una relación inseparable con el Club Zacatepec y con su afición, hay que regresar casi ocho décadas.
Antes del estadio estaba el Ingenio, y alrededor del Ingenio nació el Zacatepec
La historia del Club Zacatepec comenzó formalmente en 1948, estrechamente ligada a los trabajadores del Ingenio Emiliano Zapata.
El futbol se convirtió rápidamente en un elemento de cohesión para una comunidad cuya vida económica, social y familiar giraba alrededor de la caña.
Los propios antecedentes oficiales del Gobierno de Morelos reconocen que los orígenes del estadio se remontan aproximadamente a aquella época y que su nacimiento estuvo vinculado al deporte y a la recreación de la población trabajadora de la región.
Aquello que comenzó como el campo del equipo del Ingenio terminó convirtiéndose en uno de los escenarios emblemáticos del futbol mexicano.
Porque el Zacatepec dejó rápidamente de ser solamente un equipo de trabajadores.
En la temporada 1950-1951 conquistó la Segunda División y ascendió al máximo circuito.
Poco después llegó una de las etapas más extraordinarias que haya vivido un equipo de una ciudad pequeña en el futbol nacional: Zacatepec fue campeón de Primera División en las temporadas 1954-1955 y 1957-1958.
México comenzó a conocer a Zacatepec.
Y Zacatepec comenzó a reconocerse a sí mismo alrededor de su equipo.
¿Quién fue Agustín "Coruco" Díaz?
Una generación de futbolistas convirtió aquella cancha en territorio cañero.
Entre ellos estuvo Agustín Díaz Rojas, "Coruco", extremo del Zacatepec durante aquella época de gloria y uno de los jugadores más queridos por la afición.
Su carrera fue interrumpida por la enfermedad y murió siendo todavía muy joven, en 1961.
Pero para entonces su relación con Zacatepec ya había trascendido el futbol.
En 1964 el estadio recibió el nombre con el que México lo conoce hasta nuestros días:
Estadio Agustín "Coruco" Díaz.
El nombre de un futbolista quedó así unido definitivamente al lugar en el que juega el equipo de su pueblo.
Desde entonces, hablar del Coruco no significa solamente hablar de un inmueble.
Significa hablar de una historia.
Aquí nació la Selva Cañera
Con el tiempo, jugar en Zacatepec se convirtió en una experiencia que los visitantes difícilmente olvidaban.
Calor.
Humedad.
Tribunas encima del rival.
Una afición exigente.
Y un equipo acostumbrado a hacerse fuerte en casa.
Así nació la imagen de La Selva Cañera, denominación que terminó identificando no solamente al estadio, sino a toda una cultura futbolística.
Las historias de aquella época recuerdan partidos disputados bajo temperaturas extremas y una cancha que parecía convertirse en una ventaja adicional para el Zacatepec.
Desde entonces, Coruco Díaz, Zacatepec, Cañeros y Selva Cañera dejaron de poder entenderse por separado.
Son partes de una misma historia.
Cuando desaparecieron equipos, la afición decidió no desaparecer
Después llegaron décadas mucho más complicadas.
Descensos. Cambios de propietarios. Franquicias. Nombres distintos. Proyectos que llegaron y se fueron.
Pero ocurrió algo particularmente importante.
La afición se organizó.
En 2005 un grupo de morelenses creó la Promotora Deportiva Zacatepec, S.C. con una idea extraordinariamente sencilla: impedir que la identidad del Zacatepec pudiera desaparecer cada vez que desapareciera, cambiara de ciudad o cambiara de propietario una franquicia.
El proyecto se construyó con participación de aficionados. No alrededor de un solo empresario.
Con el paso de los años, la Promotora consolidó jurídicamente la protección de distintos elementos de la identidad cañera, entre ellos nombres, signos y marcas relacionadas con el Zacatepec, los Cañeros y la Selva Cañera.
Era mucho más que mantener once jugadores dentro de una cancha.
Era conservar una identidad.
La Promotora también fue parte del rescate del Coruco
Y aquí existe un capítulo que no debe olvidarse.
En octubre de 2012, el entonces gobernador Graco Ramírez formalizó ante directivos de la Promotora Deportiva Zacatepec el compromiso de modernizar el Estadio Agustín "Coruco" Díaz y trabajar para devolver al futbol cañero a categorías superiores.
Meses después, el propio Congreso del Estado dejó constancia de la participación de la Promotora dentro de aquel proceso.
En 2013 se reconocía públicamente que, después de formar cantera y competir profesionalmente, la organización había contribuido a generar nuevamente las condiciones para el regreso del futbol cañero.
El respaldo gubernamental y la remodelación del Agustín "Coruco" Díaz formaron parte de aquella nueva etapa.
Es decir:
la historia del estadio actual tampoco puede contarse correctamente sin hablar de la afición organizada y de la Promotora Deportiva Zacatepec.
2013: cayó el viejo Coruco, pero no cayó su historia
En 2013 comenzó una transformación radical.
El viejo estadio fue prácticamente demolido y en su lugar comenzó a levantarse el recinto que conocemos actualmente.
La obra representó una de las inversiones deportivas más importantes realizadas en Morelos.
En agosto de 2014 el nuevo Coruco abrió nuevamente sus puertas.
Había cambiado prácticamente todo.
Las tribunas.
Los vestidores.
Las instalaciones.
La capacidad.
La imagen.
Pero había algo que seguía exactamente en el mismo lugar.
Su historia.
Seguía estando en Zacatepec. Seguía llamándose Agustín "Coruco" Díaz. Y seguía existiendo porque durante generaciones había existido una afición dispuesta a llenar sus tribunas.
¿De quién es realmente el Coruco?
Esta pregunta merece una respuesta seria.
Jurídicamente, el inmueble forma parte del patrimonio público del Gobierno del Estado de Morelos.
Pero precisamente por tratarse de patrimonio público existe una consecuencia fundamental: el Coruco no es patrimonio particular de ningún empresario, franquicia o proyecto deportivo pasajero.
Es patrimonio público.
Y su razón de ser está íntimamente vinculada con Zacatepec.
Cuando el Congreso del Estado reguló el aprovechamiento del inmueble, estableció entre sus objetivos el desarrollo de actividades deportivas, el desarrollo económico de la región, el esparcimiento de la población y algo particularmente importante: preservar la tradición futbolera de Zacatepec.
Probablemente ahí se encuentra la mejor definición jurídica y social de este estadio.
El Gobierno del Estado conserva su propiedad y administración conforme al marco legal aplicable. Pero su razón de existir pertenece a la sociedad para la cual fue construido.
La casa puede ser pública. La identidad tiene historia.
Mientras distintas franquicias llegaron y salieron de Zacatepec, la afición organizada trabajó para que sus símbolos no desaparecieran con ellas.
La Promotora Deportiva Zacatepec ha protegido a lo largo de los años diferentes marcas y elementos vinculados con la identidad histórica del club y de la afición cañera.
Eso explica algo fundamental. Una franquicia deportiva y la identidad de un pueblo no son necesariamente la misma cosa. Una franquicia puede cambiar de sede. Puede venderse. Puede desaparecer. Puede cambiar de nombre.
La historia no tiene por qué mudarse con ella.
2024: un nuevo intento por reunir al equipo con su identidad
En 2024 se abrió nuevamente una oportunidad.
La Promotora Deportiva Zacatepec firmó un contrato de licencia de marca con el proyecto deportivo que entonces competía en la Liga Premier, para autorizar el uso del nombre, los colores y elementos de la identidad histórica del Zacatepec.
Por un periodo, una franquicia volvió a competir en el propio Coruco utilizando la imagen del club que generaciones de aficionados reconocen como propia, bajo el nombre de Zacatepec FC.
Fue un nuevo intento por reunir tres elementos que no siempre han caminado juntos: el estadio, la categoría deportiva, y la identidad histórica.
Pero esa autorización estuvo condicionada, desde el principio, a algo esencial: que el equipo, el estadio y la afición permanecieran juntos. El equipo dejó el Coruco tras diferencias entre su directiva y la administración del estadio, jugando ahí su último partido el 23 de noviembre de 2024, frente a Pioneros de Cancún. Cuando el 18 de enero de 2025 debutó en su nueva sede, en Xochitepec, esa condición dejó de cumplirse, y la Promotora dio por terminada la licencia.
Como cortesía, se permitió cerrar la temporada 2024-2025 con la identidad cañera. Desde entonces, cualquier uso del nombre, el escudo o los colores del Zacatepec fuera de esos términos no cuenta con autorización de la Promotora.
En 2026, además, Atlante concluyó su propia etapa en el Coruco al adquirir una plaza en Liga MX y regresar a la Ciudad de México, dejando otra vez disponible el estadio que vio nacer a los Cañeros.
Eso forma parte también de la historia reciente del Zacatepec. No como una ruptura que deba ocupar el centro de nuestra memoria, sino como una nueva demostración de algo que hemos aprendido durante décadas:
Los proyectos deportivos pueden cambiar; la identidad debe permanecer protegida.
Hoy se abre nuevamente la posibilidad de escribir otro capítulo. Existen conversaciones para que futbol de Liga de Expansión vuelva al Estadio Agustín "Coruco" Díaz.
Esperamos que cualquier proyecto que llegue comprenda el enorme valor de la historia que encontrará en Zacatepec y la fuerza de una afición que quiere volver a ver a su equipo compitiendo en los niveles que merece.
Porque el objetivo nunca debe ser impedir que lleguen nuevos proyectos. Todo lo contrario.
Queremos que lleguen los mejores. Queremos empresarios serios. Queremos inversión. Queremos futbol competitivo. Queremos un estadio lleno.
Y queremos construir con quienes entiendan que representar al Zacatepec significa asumir una historia que comenzó muchas décadas antes de su llegada.
El estadio y el escudo deben volver siempre a encontrarse
Un equipo cualquiera puede jugar un partido en el Coruco.
Pero jugar ahí no convierte automáticamente a nadie en el Zacatepec.
Ser Zacatepec significa representar una historia que comenzó con trabajadores del Ingenio. Significa portar los colores verde y blanco. Significa llevar una "Z" construida durante generaciones. Significa entender la responsabilidad de representar a una comunidad que convirtió a un equipo de futbol en una institución social.
Por eso cada nueva etapa debe ser una oportunidad para construir mejor que la anterior. No se trata solamente de conseguir una franquicia. Se trata de reunir nuevamente: al estadio, al equipo, a la identidad y a su gente.
El Coruco es de Morelos. Pero su alma es de Zacatepec.
Nuestra posición es sencilla.
Reconocemos plenamente que el Estadio Agustín "Coruco" Díaz forma parte del patrimonio público del Estado de Morelos.
Precisamente por eso debe protegerse su naturaleza histórica y social.
Lo público no significa que carezca de identidad. El Coruco tiene una. Y esa identidad es cañera.
No nació para acompañar temporalmente a una franquicia. No nació como un inmueble comercial sin memoria.
Nació junto al futbol de Zacatepec, creció junto a su afición, recibió el nombre de uno de sus futbolistas y continúa siendo uno de los símbolos más importantes del sur de Morelos.
Las administraciones cambian.
Los funcionarios cambian.
Los empresarios cambian.
Las franquicias cambian.
El pueblo permanece.
Y mientras exista una generación que le enseñe a la siguiente qué significa la "Z", qué significa el verde y blanco y por qué a ese estadio le decimos simplemente el Coruco, esa casa seguirá siendo nuestra en el sentido que ninguna escritura puede conceder ni quitar: porque somos quienes le dieron historia, identidad y razón de existir.
El Coruco es patrimonio público.
El Zacatepec es patrimonio de su gente.
Y cuando el estadio, el escudo y su afición vuelven a encontrarse, vuelve a vivir la Selva Cañera.
*Este es un pronunciamiento de Club Cañeros del Zacatepec, S.A.P.I. de C.V., licenciatario de la Promotora Deportiva Zacatepec, S.C. — la organización de aficionados que desde 2005 resguarda legalmente el nombre, el escudo y los colores de los Cañeros.*
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